De la economía globalizada a la regional

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El fin de la economía de Sagitario y el inicio de la era de Géminis

Estamos cerrando la economía que se inició en 1988, cuando comenzó un ciclo de la economía mundial en el signo de Sagitario: la economía de la expansión, la globalización, el turismo internacional, el comercio internacional, la exportación y la era de los influencers.
Y viene una nueva economía mundial, que se iniciará en 2032, pero que ya nos da muchas luces sobre cómo podríamos pasar de una economía mundial basada en la dependencia del dólar a una economía más vinculada al dinero nacional.
La siguiente conjunción se dará en 2032, en el signo de Géminis, justamente el signo de la economía regional. Eso significa que, durante los próximos 45 años —un proceso que ya estamos comenzando a transitar—, la economía se centrará en el entorno más cercano en el que estemos.
Y aquí llega la parte más predictiva e imaginativa del astrólogo que ofrezca la predicción.

Menos dólar, más moneda local y turismo regional

La nueva economía habla de vivir más de lo regional. Por ejemplo, probablemente se le dé más valor a la moneda de cada país para los intercambios nacionales y con los países vecinos. La dependencia del dólar estará en caída, posiblemente también por la aparición de monedas virtuales ofrecidas por los bancos centrales de diferentes países.
Por otro lado, el turismo internacional cambiará y pasará a ser más turismo regional. Incluso podría aumentar el turismo por tierra: trenes y buses. Esto no significa que no habrá viajes internacionales. Por el contrario, con Urano por allí, se desarrolló el primer vuelo comercial.
Lo que tendríamos que tener en cuenta es que serán mucho más costosos. Esa es la realidad. El sistema utilizado en Argentina, de comprar vuelos y pagar impuestos adicionales a tus gastos en el extranjero, podría convertirse en algo habitual en diferentes países.
Por lo tanto, algunos negocios que disfrutaron de la abundancia sagitariana tendrán que reinventarse. Siempre que se cierra una puerta, se abre otra.

Comercio internacional, exportación de servicios e impuestos

El comercio internacional, ¿qué puede pasar?
Bueno, lo más simple sería que los países comiencen a priorizar la economía interna y pongan límites a las exportaciones. Restricciones, pero en otros casos simplemente podría mantenerse el acceso, aunque con impuestos adicionales.
La exportación de servicios puede ser similar. Los que trabajan hacia el extranjero no es que no podrán hacerlo, pero se estima que podrían pagar más impuestos.
Esto ya se ve con el impuesto de 3 euros que aplicará la Unión Europea a las compras fuera de la Unión Europea. Se habla de que esto mismo podría hacerse con diferentes plataformas, como YouTube, que literalmente pagaría diferentes impuestos en los lugares donde sea visto.
Escuché que, como YouTube termina funcionando como una radiodifusora, debería pagar impuestos nacionales según cada país para poder transmitir allí. Esto es interesante de observar porque, si así fuera, quizás la monetización cambie.
Géminis es lo regional. No lo internacional.
Claramente, lo internacional no va a desaparecer, pero la economía girará en torno a lo regional. Y para el resto, impuestos.
También se le dará preferencia a lo regional antes que a lo internacional. Como también viene hablándose ya de un “corralito” en Europa: que los residentes de la Unión Europea no puedan elegir un banco que no tenga sede en España.
Esto, de alguna forma, representa el futuro, en mi opinión. Ya que los costos se incrementan, no todos los bancos tendrán sedes en todos los países y se comienza a limitar el mundo de posibilidades que se abrió con la economía mundial.

Por qué importa: adaptarse al cambio

¿Y por qué sería importante?
Bueno, te sirve para adaptarte.
Por ejemplo, vi que algunos creadores que hacían contenido en español ahora lo están creando en inglés, ya que su región es de habla inglesa.
En Argentina, donde vivimos adelantados, si pagamos publicidad para otros países o empresas internacionales, pagamos un impuesto extra. Esto también parece ser cada vez más común.

Influencers, UGC y microinfluencers

Y si hablamos de los influencers, también estamos viendo un cambio.
Lo mismo: no dejarán de existir cuentas con millones de seguidores. Sin embargo, el sistema era:
Influencers → publicidad.
Y eso también cambiará ligeramente, porque habrá muchos más pagos de UGC y pagos a microinfluencers. Las marcas querrán llegar a comunidades más pequeñas, pero específicas. Como se dice: de nicho.

Consumo de cercanía y redes sociales de nicho

El comercio se centrará en lo que produce el país y los países de sus alrededores. Y se encarecerá lo lejano.
El consumo será similar.
Importado: más caro.
Esto traerá también un cambio en las redes sociales. Géminis no es lo grande. Es lo pequeño.
Por lo que, junto con Plutón, poco a poco se verá beneficiado hablarle a nichos muy específicos que busquen soluciones concretas.
En mi opinión, y ya lo dije muchas veces, habrá muchos cortes de luz a lo largo de estos años. Cada vez parece más claro por el consumo de la Inteligencia artificial y el cambio climático, entre otros.

Los cambios que podrían venir en una economía regional

Bancos y sistema financiero más fragmentado

Si la economía se vuelve más regional, podría cambiar también la forma en que usamos los bancos. Podríamos pasar de un sistema donde un banco o una plataforma nos permite operar prácticamente en cualquier país a sistemas más vinculados a cada región.
Esto podría favorecer bancos nacionales, bancos regionales y sistemas de pago locales, con más controles sobre el movimiento de dinero entre países.
También podríamos ver una mayor integración entre las monedas digitales de los bancos centrales y los sistemas de identificación digital.
La idea sería: menos libertad financiera internacional y más integración financiera dentro de cada región.

Trabajo remoto, pero más regulado

El trabajo remoto permitió que una persona pudiera vivir en Argentina y trabajar para una empresa de Estados Unidos, España o Alemania.
Con una economía más regional, esto podría seguir existiendo, pero con más regulaciones fiscales y laborales.
Podrían aparecer límites más claros respecto de dónde tributa una persona, dónde está radicada una empresa y qué impuestos corresponden cuando se trabaja para otro país.
Esto podría hacer que las empresas comiencen a contratar más personas dentro de determinadas regiones.
Y acá aparece algo muy geminiano: el trabajo conectado seguirá existiendo, pero organizado por redes regionales.
Esto ya se converso en estados unidos: “A las puertas del Mundial de fútbol, Estados Unidos ha puesto la mira en los influencers extranjeros. Las autoridades migratorias han advertido que quienes ingresen al país con una visa de turista no pueden utilizar su estancia para producir contenido destinado a generar ingresos económicos en YouTube, TikTok, Facebook u otras plataformas, una práctica que durante años ha sido habitual entre creadores digitales de todo el mundo”.
Esto fue la previa de lo que viene.

Educación más regional y especializada

También podría cambiar la educación.
Hoy existe una enorme posibilidad de estudiar prácticamente cualquier cosa con una institución ubicada en otro país. Universidades, cursos, certificaciones, idiomas, especializaciones.
En este nuevo escenario, podría crecer la oferta educativa regional y, sobre todo, la formación extremadamente específica.
No necesariamente estudiar “una carrera”, sino aprender algo puntual para resolver un problema concreto.
Y esto conecta muchísimo con Géminis y Plutón: menos formación general y más conocimiento específico, especializado y aplicable.

Se dice que los próximos millonarios serán los albañiles y aquellos que trabajen con sus manos. (Géminis rige los brazos, manos y todas las partes del cuerpo que son dobles).

Producción local y cadenas de suministro más cortas

Otro cambio importante podría darse en la producción.
La globalización llevó a fabricar un producto en un país, obtener sus componentes en otros cinco, ensamblarlo en otro y venderlo en todo el mundo.
Si transportar productos entre regiones se vuelve más costoso, complejo o regulado, las empresas podrían empezar a buscar cadenas de producción más cercanas.
Esto podría beneficiar nuevamente a productores locales y regionales.
Incluso podríamos volver a valorar cosas que durante décadas parecían poco competitivas porque eran “más caras”: fabricar cerca, producir localmente y tener proveedores dentro de la propia región.

Internet más fragmentado

Y este me parece especialmente interesante para Géminis.
Estamos acostumbrados a pensar en “Internet” como un único espacio mundial.
Pero podríamos empezar a ver una Internet mucho más fragmentada: plataformas que funcionan de manera diferente según el país, contenidos regulados por región, impuestos específicos, restricciones de acceso, sistemas de identificación y algoritmos adaptados a cada mercado.
No necesariamente significa que Internet desaparezca como espacio global.
Más bien, el mismo Internet podría comenzar a comportarse de manera diferente según la región desde la que accedemos.
Y esto puede tener una consecuencia enorme para los creadores de contenido: ya no bastaría con tener millones de seguidores. Podría ser mucho más importante tener una comunidad específica, localizada y realmente vinculada a un mercado.

Bloques regionales y monedas comunes

Si la economía gira en torno a lo cercano, los acuerdos entre países vecinos podrían ganar mucho peso. Mercosur, la Unión Europea u otros bloques podrían profundizar su integración: aranceles preferenciales entre miembros, sistemas de pago compartidos e incluso monedas o mecanismos de compensación regionales.
Géminis es el signo de los vecinos y los hermanos. Los vínculos con el entorno inmediato podrían volverse más importantes que los acuerdos con países lejanos.

Migraciones y movilidad más reguladas por región

Después de décadas de movilidad internacional, podríamos ver más facilidades para moverse dentro de una misma región y más barreras para hacerlo entre regiones. Visas y residencias regionales, más requisitos para establecerse lejos, y los nómadas digitales y las personas que viven entre países enfrentando reglas fiscales y migratorias más estrictas.
Emigrar no desaparecería, pero podría ser más común mudarse a un país cercano, con idioma, cultura y moneda parecidos, que cruzar el mundo.

Energía, transporte e infraestructura

Esto conecta con lo que mencionaba sobre los cortes de luz. Una economía regional necesita infraestructura regional: redes eléctricas, trenes, rutas, puertos secos y conectividad entre países vecinos. Podríamos ver inversión en energías que se produzcan y consuman cerca, como la solar, la eólica o los sistemas locales, y también más vulnerabilidad cuando la infraestructura no acompaña.
Quizás se vuelva clave la idea de autonomía energética: producir cerca lo que se consume cerca.

Medios, noticias e idiomas más locales

Si Internet se fragmenta y los creadores empiezan a hablarle a su región, también cambia el tipo de contenido que consumimos. Podría crecer el periodismo y la información de cercanía, con más medios, podcasts y canales enfocados en lo que pasa en una ciudad, un país o una región concreta.
Con las traducciones automáticas, quizás un mismo contenido circule en varios idiomas, pero tenga más valor lo que está pensado para un contexto cultural específico. Géminis rige la comunicación, y acá se vuelve más cercana y más segmentada.

Alimentación y consumo de cercanía

Por último, un cambio muy concreto: lo que comemos y compramos. Si lo importado se encarece, podría aumentar el valor de las ferias, los productores locales, las cooperativas, los mercados barriales y las marcas regionales.
Podría renacer la idea de consumir “lo de acá”: alimentos de estación, productos de la zona, emprendimientos cercanos. Y con Plutón en juego, quienes controlen la producción y distribución local podrían ganar poder económico.

Y dejo la computación cuántica y la Inteligencia artificial, para otra entrega.

Micaela Narduzzi

Micaela Narduzzi

Astróloga • Escritora • Mentora de Carrera Profesional
Comenzó a estudiar astrología de forma autodidacta en 2016 y se especializó en migraciones y astrología mundana. En 2018 escribió su primer libro en un mes y desde entonces lleva seis libros autopublicados. Fundadora del Programa de Diseño de Carrera Profesional, una transformación de 3 meses que combina autoconocimiento con estrategia profesional.

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